No resulta sencillo enfrentarte ante una página en blanco como es ahora ésta. No quiero pensar como debe ser para un escritor el enfrentarse al temido folio en blanco, y no encontrar la manera de rellenarlo. Esto mismo nos ocurre en muchos momentos de nuestra vida cuando al encontrarnos cara a cara con una situación nueva no sabemos como enfrentarnos a ella. Seguro que todos habéis sentido la impotencia de no poder expresar con palabras lo que sentís, y al hablar sólo habéis sido capaces de pronunciar palabras inconexas y sin sentido.Si hacéis el esfuerzo de recordar algunas de ellas, seguro que algunas os hacen esbozar una sonrisa, otras os hacen sentir ese momento de nerviosismo que teníais o incluso otras os ebocan nostalgia. Si ya es complicado ir yendo descubriendo lo que somos, la cosa se complica cuando lo hacen los demás. No os preocupéis, no voy a hablar aqui del manido tema de las máscaras que muchas veces nos ponemos para dar una determinada imagen ante los demás, sino que voy a hablar del derecho que otras personas tienen a conocer cómo de verdad somos. Aunque muchas veces no lo cumpla o lo haya cumplido, creo en el derecho que tienen las personas que te quieren a conocerte y a descubrirte como eres. Y como derecho que es, lleva unido a él una obligación, la de cada uno de nosotros a hacerlo.
Sé que no soy el más indicado para decirlo ya que en numerosas ocasiones no lo cumplo o lo voy dando en píldoras pequeñas. Pero también es cierto que poco a poco, por las experiencias de la vida voy descubriendo la necesidad de hacerlo. Pero tampoco creo que esto sea incompatible con el hecho de tener tu mundo propio, tu propio espacio. Los extremos nunca son buenos, y ni es bueno el hecho de considerarte un superman que cree que no necesita a nadie, ni el de no poder tomar una decisión por lo pequeña que sea sin buscar la aprobación y dependencia de los demás. De hecho, ambos extremos denotan miedos e inseguridades.
Hasta hace poco estaba leyendo un libro que resume todo esto y que se llama el miedo a la libertad. En él, se intenta explicar el por qué de nuestro miedo a ser nosotros mismos. Quizás sea el miedo a equivocarnos, a sufrir, el que nos evita ser totalmente libres.
"No te di, Adamo, ni un puesto determinado ni un
aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar,
con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto,
aquella función por los que te decidieras, los obtengas
y conserves según tu deseo y designio. La naturaleza
limitada de los otros se halla determinada por las
leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinarás
sin estar limitado por barrera ninguna, por tu
propia voluntad, en cuyas manos te he confiado. Te
puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras
observar desde allí todo lo que existe en el mundo.
No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal,
con el fin de que —casi libre y soberano artífice
de tí mismo— te plasmaras y te esculpieras en
la forma que te hubieras elegido.
Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás
—de acuerdo con la decisión de tu voluntad— regenerarte
hacia las cosas superiores que son divinas."
aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar,
con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto,
aquella función por los que te decidieras, los obtengas
y conserves según tu deseo y designio. La naturaleza
limitada de los otros se halla determinada por las
leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinarás
sin estar limitado por barrera ninguna, por tu
propia voluntad, en cuyas manos te he confiado. Te
puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras
observar desde allí todo lo que existe en el mundo.
No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal,
con el fin de que —casi libre y soberano artífice
de tí mismo— te plasmaras y te esculpieras en
la forma que te hubieras elegido.
Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás
—de acuerdo con la decisión de tu voluntad— regenerarte
hacia las cosas superiores que son divinas."
Oratio de hominis dignitate.
"Nothing then is unchangeable but the inherent and
inalienable rights of man. —THOMAS JEFFERSON"
inalienable rights of man. —THOMAS JEFFERSON"
"Sólo al soñar tenemos libertad. Siempre fue así y siempre lo será". - El club de los poetas muertos
2 comentarios:
Que gran razón tienes en lo que dices, no lo hubiera podido expresar mejor. Es hora de perder nuestros miedos
Mi pequeño y querido escudero de caminos y pedregales, mi querido amigo de risas y llantos. . . Que decir.. ¿Acaso vivr es fácil? Sentir es inevitable pero inexplicable, a veces el silencio alumbra la penumbra mas que cualquier palabra, un gesto a tiempo, un ademán.. No siempre las palabras son fieles. No hay que empeñarse en saber qué se siente, sino simplemente en sentir... Eso es lo más dificil...
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