lunes, 14 de abril de 2008

En el Ala Oeste de mi casa

No veo la televisión, y sinceramente no me siento mal por ello. Quizás me éste haciendo ya mayor y no entienda muchas de las cosas que ponen, y menos aún los eslóganes de las cadenas que son todos del tipo de ésta y no otra es la "la televisión que haces tú". Pero como popularmente se dice: "Mientras hay vida, hay esperanza"y yo esa esperanza la encontré en el Ala Oeste de la Casa Blanca.

Como la mayoría de vosotros sabréis, tengo una pasión nada oculta (y no con pocos quebraderos de cabeza) sobre la política y el tan olvidado valor de las ideas. Sí, reconozco sin ningún rubor ya, que yo era de los que desde pequeño (muy pequeño) oía la radio mientras que el resto de la gente veía Compañeros, Médico de Familia o era un osado y a altas horas de la mañana seguía Crónicas Marcianas, o escuchaba el mítico programa de la gente de nuestra edad: "la noche más loca" y su famoso y conocido "helicóptero". Y claro, todo esto va calando y pasas de ser el único que en 5º de Primaria sabía quién era Gallardón, a ir formándote una manera de pensar sobre las cosas (sin que ambas cosas estén relacionadas).

Y es en este contexto en donde un día descubrí el Ala Oeste. De hecho, no me reprimí y arrample con media estanteria de la FNAC, ya que de una tacada me compré 4 temporadas. Y esto fue sólo hace 3 semanas y ya voy empezando la tercera. Tengo casi el ritual de ver un capítulo e incluso dos (sin me han dejado a medias en el anterior), todas las noches cuando llego a casa. Me tumbo en mi cama, conecto el portatil y aunque no lo creaís, creo convertirme en un asesor más del presidente.

Pero vamos a ver Pedro, ¿qué cuenta esa serie para que no puedas pasar un noche sin verla? Pues mira, lo que intenta el Ala Oeste es reflejar con verosimilitud no exenta de cierto idealismo la actividad política, un cóctel de nobleza y mentira, abrazos y traiciones, que sólo es legitimado cuando tras todo ello se adivina el aliento de la libertad, el respeto a la ley, la lucha por la justicia y el compromiso con la tradición democrática que tan bien representa ese equipo de asesores, entre los que imaginariamente creo encontrarme, que discuten, aman y se ríen en el ágora del presidente. Porque al final la política es eso, la doble vertiente de servicio a la ciudadanía, la llamada aspiración al bien, y el pacto con el diablo. Desgraciadamente, es en esta segunda vertiente en la que podríamos encontrar muchos ejemplos

Aunque es cierto que habla de la situación norteamericana en concreto, eso sí con sus grandezas y sus miserias, la serie es un reflejo del llamado arte de la política y puede ser extrapolado a la situación concreta que vivimos. Sé que muchos de vosotros, por no decir la mayoría, habéis perdido la confianza en la política, y es por eso que me gustaría que la vierais, porque las cosas no son tan simples como muchas veces las queremos ver. De hecho, ahora mismo recuerdo momentos de la serie que me parecieron magistrales y que hablaban de muchas de las cosas que están hoy día de actualidad, como pueden ser el ministerio de igualdad, los impuestos, la justicia, la pluralidad, temas que serán más adelante tratados en este humilde diario

Bueno chicos, os tengo que dejar ya, porque el presidente acaba de entrar en el Ala Oeste de mi casa

viernes, 11 de abril de 2008

¿Quién es Piter?


No os creais que nunca me he hecho esta pregunta, y de hecho la respuesta no es nada fácil. No he encontrado ningún manual de instrucciones de mí mismo, y sinceramente no me gustaría encontrarlo. Con ello, la vida sería muy aburrida y no nos podría sorprender en ningún momento. Si supieramos lo que hacer, la manera en que reaccionar ante cada cosa que nos pasa, todo se convertiría en algo mecánico y no seríamos verdaderos.

Pero bueno tampoco quiero aburriros con mis reflexiones filosóficas sobre la vida en estos primeros días del diario, ya que habrá tiempo, mucho tiempo en adelante para hacerlo. Sólo me gustaría proponeros un reto. Tampoco creáis que os voy a pedir imposibles, ni mucho menos, aunque ahora que lo pienso no creo que sea algo fácil para todos nosotros.

Vamos a ver, intentad dejar por un rato todo lo que os rodea, y quedaros en un total silencio. Ya veréis como no es algo fácil y siempre necesitamos hacer algo, porque parece como si no quisieramos enfrentarnos con nosotros mismos y encontráramos algo que no queremos saber, no sé. Seguro que alguno me llama paranoico, pero de veras que no resulta sencillo el quedarse uno a solas consigo mismo y enfrentarse a eso que llamamos soledad. Aunque también algún otro pensara, y con mucha razón, que lo que no resulta sencillo es ponerse con estas cosas un viernes por la tarde, pero... para eso esta el diario de Piter

martes, 8 de abril de 2008

Bienvenidos al diario de Piter


Llevaba tiempo pensando en crear una especie de diario que estuviera abierto a todo el mundo que lo deseara y en el que pudiera exponer lo que yo soy y lo que vivo, pero hasta ahora por diversas razones no me había atrevido a hacerlo. Todo comenzó hace un par de años, como ocurren la mayoría de las cosas, de casualidad. Tenía que hacer un trabajo sobre un libro de psicología del trabajo y se me ocurrió elegir el principio de Peter.

Sin pretender aburriros, ese libro habla de que cada empleado tiende a ascender hasta llegar a su nivel de incompetencia. Como algunos sabéis, en los trabajos no me conformo simplemente con hacer lo que me pidenn e intento ir más allá, y por esa razón he tenido algún que otro problema. Pero eso no me impido crear una especie de diario dentro del trabajo sobre el libro, en el que intentaba anotar todas aquellas situaciones de incompetencia que me había encontrado durante un día de aquel puente de Mayo de hace ya cinco años, y que era el primero de aquellos puentes que dedicaba a ensayar para las obra de teatro.

Han tenido que pasar cinco años, para que a modo de diario intente rememorar uno de mis primeros trabajos de la universidad, aunque ahora centrado más en mis propias incompetencias que en las de los demás.