
No veo la televisión, y sinceramente no me siento mal por ello. Quizás me éste haciendo ya mayor y no entienda muchas de las cosas que ponen, y menos aún los eslóganes de las cadenas que son todos del tipo de ésta y no otra es la "la televisión que haces tú". Pero como popularmente se dice: "Mientras hay vida, hay esperanza"y yo esa esperanza la encontré en el Ala Oeste de la Casa Blanca.
Como la mayoría de vosotros sabréis, tengo una pasión nada oculta (y no con pocos quebraderos de cabeza) sobre la política y el tan olvidado valor de las ideas. Sí, reconozco sin ningún rubor ya, que yo era de los que desde pequeño (muy pequeño) oía la radio mientras que el resto de la gente veía Compañeros, Médico de Familia o era un osado y a altas horas de la mañana seguía Crónicas Marcianas, o escuchaba el mítico programa de la gente de nuestra edad: "la noche más loca" y su famoso y conocido "helicóptero". Y claro, todo esto va calando y pasas de ser el único que en 5º de Pri
maria sabía quién era Gallardón, a ir formándote una manera de pensar sobre las cosas (sin que ambas cosas estén relacionadas).
Y es en este contexto en donde un día descubrí el Ala Oeste. De hecho, no me reprimí y arrample con media estanteria de la FNAC, ya que de una tacada me compré 4 temporadas. Y esto fue sólo hace 3 semanas y ya voy empezando la tercera. Tengo casi el ritual de ver un capítulo e incluso dos (sin me han dejado a medias en el anterior), todas las noches cuando llego a casa. Me tumbo en mi cama, conecto el portatil y aunque no lo creaís, creo convertirme en un asesor más del presidente.
Pero vamos a ver Pedro, ¿qué cuenta esa serie para que no puedas pasar un noche sin verla? Pues mira, lo que intenta el Ala Oeste es reflejar con verosimilitud no exenta de cierto idealismo la actividad política, un cóctel de nobleza y mentira, abrazos y traiciones, que sólo es legitimado cuando tras todo ello se adivina el aliento de la libertad, el respeto a la ley, la lucha por la justicia y el compromiso con la tradición democrática que tan bien representa ese equipo de asesores, entre los que imaginariamente creo encontrarme, que discuten, aman y se ríen en el ágora del presidente. Porque al final la política es eso, la doble vertiente de servicio a la ciudadanía, la llamada aspiración al bien, y el pacto con el diablo. Desgraciadamente, es en esta segunda vertiente en la que podríamos encontrar muchos ejemplos
Aunque es cierto que habla de la situación norteamericana en concreto, eso sí con sus grandezas y sus miserias, la serie es un reflejo del llamado arte de la política y puede ser extrapolado a la situación concreta que vivimos. Sé que muchos de vosotros, por no decir la mayoría, habéis perdido la confianza en la política, y es por eso que me gustaría que la vierais, porque las cosas no son tan simples como muchas veces las queremos ver. De hecho, ahora mismo recuerdo momentos de la serie que me parecieron magistrales y que hablaban de muchas de las cosas que están hoy día de actualidad, como pueden ser el ministerio de igualdad, los impuestos, la justicia, la pluralidad, temas que serán más adelante tratados en este humilde diario
Bueno chicos, os tengo que dejar ya, porque el presidente acaba de entrar en el
Ala Oeste de mi casa